El ganar la vida espiritual es condicional a sufrir pérdidas. No podemos medir nuestras vidas en términos de <ganancias>, tienen que ser medidas en términos de "pérdida". Nuestra capacidad real no consiste en cuánto retenemos, sino en cuánto hemos vertido fuera. Los que pueden permitirse perder más son aquellos que tiene más para dar. El poder del amor es atestiguado por el sacrificio del amor. Si nuestros corazones no están separados del amor al mundo, nuestra vida del alma tiene que pasar todavía por la cruz. [W. Nee]
UN ESPACIO ABIERTO PARA AQUELLOS ESPÍRITUS INQUIETOS Y NECESITADOS DE LUZ DEL ETERNO EN CUANTO A LOS GRANDES TEMAS EXISTENCIALES, TALES COMO LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE, EL FIN DE LOS TIEMPOS, EL HOMBRE Y SU LUGAR EN LA TIERRA, DIOS, EL MAL, PROFECÍA...TODO A PARTIR DEL CONTENIDO Y LOS PRINCIPIOS DE LA PALABRA DE DIOS
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miércoles, 5 de agosto de 2015
PELIGROS DE LA VIDA ANÍMICA
La cruz nunca se limita a su obra exterior. Operará más y más profundamente en nosotros hasta que la vieja creación sea crucificada por completo en la experiencia. Su objetivo es dejar por completo a un lado todo lo que pertenece a Adán. Ahora bien, si los hijos de Dios, al experimentar la victoria sobre le pecado descuidan el proseguir adelante para vencer la vida natural, al continuar morando en el reino del alma, van a descubrir que el alma y el cuerpo vuelven a reunirse de modo natural y les llevan otra vez a los antiguos pecados que habían sido abandonados ya. Esto puede compararse a navegar contra la corriente: la falta de avance significa un seguro retroceso.
...Hay una sabiduría que viene de Satanás y es la misma que puede surgir a veces del alma humana. La carne es el obrador o taller del diablo, su operación en la parte anímica de la carne es tan activa como la parte corporal...Los cristianos deben darse cuenta que el adversario puede seducir a la gente al pecado, pero no comprenden en el mismo grado que puede inyectar pensamientos en la mente del hombre. La caída del hombre fue debida al amor, al conocimiento y a la sabiduría. Satanás está empleando la misma táctica hoy para retener el alma del creyente en su centro operativo.
El plan de Satanás es preservar para sí tanto como pueda de nuestra antigua creación. Si falla en hacer caer en sus redes de pecado a los creyentes, va a intentar inducirlos a conservar su vida natural, sacando ventaja de que desconocen sus estratagemas y artimañas, o del hecho de que se resisten a ceder totalmente al Espíritu. Porque si no tiene éxito, todos los ejércitos del infierno van a quedarse sin ocupación...Hemos de saber que todos los esfuerzos de Satanás, sea por medio de seducción o por ataque, son perpetrados en nuestra vieja creación. No se atreve a malgastar su energía en nuestra "nueva creación", la vida propia de Dios. Esta es la razón por la que intenta de modo incesante persuadir a los hijos de Dios a que retengan algo de la vieja creación -sea pecado o una hermosa vida natural- de modo que pueda continuar operando...
Debido a que los creyentes, siendo carnales, no saben cómo preservar su mente, los espíritus malignos pueden fácilmente utilizar la sabiduría natural del hombre con miras a la realización de sus planes. Con suavidad y sutileza introduce malentendidos y prejuicios en la mente del hombre, a fin de hacer surgir pregunta referentes a la verdad de Dios y dudas sobre la veracidad de los demás...Los ideales hermosos también obstaculizan la acción del Espíritu Santo, tal como lo hace la insensatez humana. Los espíritus malignos pueden incluso impartir visiones o pensamientos elevados a los creyentes, seduciéndolos a creer que, como son visiones sobrenaturales, tienen que proceder de Dios...[W- Nee]
EXPERIENCIA ESPIRITUAL?
Por el hecho de que los carnales tengan muchos talentos -activos en el pensamiento y ricos en la emoción-, fácilmente estimulan el interés de la gente y conmueven sus corazones. En consecuencia, los cristianos anímicos suelen poseer personalidades magnéticas. Pueden rápidamente ganar la aclamación del pueblo común...
...El tener experiencias espirituales no nos hace espirituales. Solo después de haber sido librados del pecado y del yo podemos ser considerados espirituales
ES POR FE, NO POR SENTIMIENTO
Los que son anímicos generalmente prosperan en la sensación. El Señor les concede el sentido de su presencia antes de alcanzar la espiritualidad. Tratan esta sensación como un gozo supremo. Cuando se les concede un sentimiento así, se imaginan que hacen grandes progresos hacia la cumbre de la madurez espiritual. Con todo, el Señor, alternativamente les concede y retira estos toques, para poder entrenarlos gradualmente a prescindir de la sensación y andar por fe. Éstos no entienden el método del Señor, y sin embargo, llegan a la conclusión de que su condición espiritual es más elevada cuando sienten la presencia del Señor, y más baja cuando dejan de sentirla.[W. Nee]
SANTIFICACIÓN VERSUS LIBERACIÓN
¡Qué deplorable es que los cristianos se consideren completamente santificados cuando, habiendo buscado la santificación, han experimentado la liberación! No se dan cuenta de que esta liberación del pecado es solamente el primer paso en la vida victoriosa. No es sino la victoria inicial dada por Dios como una seguridad para ellos de las muchas victorias que van a seguir. El triunfo sobre el pecado es como una puerta: se da un paso, y ya se está dentro; el triunfo sobre el yo, es como un sendero: se anda por él, y se sigue andando el resto de tus días. Una vez derrotado el pecado, se nos llama luego a vencernos a nosotros mismos...y esto cada día [W. Nee]
jueves, 23 de julio de 2015
EL CUERPO DE PECADO
"Conocedores de esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él, para que el cuerpo de pecado sea reducido a la impotencia, a fin de que no sirvamos más al pecado..."(Rom 6)...el pecado es el poder que nos arrastra a pecar. El viejo hombre es la parte no corporal que heredamos de Adán. El cuerpo del pecado es el elemento corporal que heredamos de Adán.
El proceso de pecar sigue este orden: primero, el pecado; luego, el viejo hombre; finalmente el cuerpo. El pecado exuda su poder para atraer al hombre e inducirle a pecar. Como el viejo hombre se deleita en el pecado, condona el pecado y se amolda a él, instiga al cuerpo a pecar. Por lo cual el cuerpo sirve como el títere y en realidad práctica el pecado. Es por medio de esta empresa conjunta de estos tres elementos que se comete el pecado. Presentes en todo momento tenemos la compulsión del poder del pecado, la inclinación del viejo hombre, y la práctica del cuerpo.
Ahora bien, ¿cómo puede el hombre ser librado del pecado? Algunos teorizan que como el pecado es la primera causa debe ser aniquilado a fin de obtener la victoria; en consecuencia, abogan por la <<extirpación del pecado>>. Una vez que ha sido arrancada la raíz del pecado -creen éstos-, nunca más vamos a pecar y, evidentemente, seremos santificados. Otros dicen que debemos someter el cuerpo si deseamos vencer al pecado, porque, ¿no es nuestro cuerpo -dicen- el que práctica el pecado? Así, surge en la cristiandad un grupo de personas que fomentan el ascetismo. Usan muchas técnicas para suprimirse a sí mismos, porque consideran una vez que hayan vencido las demandas de su cuerpo serán santos. El método de Dios no es ni lo uno ni lo otro. Romanos 6:6 es transparente en cuanto a su método. Él, ni arranca de cuajo la raíz del pecado dentro, ni suprime el cuerpo fuera, sino que Dios trata con el viejo hombre que está en medio.
LA CARNE MERECE LA MUERTE
El ser crucificado con Cristo significa aceptar la maldición que aceptó nuestro Señor...Su cuerpo colgó en el madero, lo que significa ser maldito de Dios (Dt 21:23). Como consecuencia, el que la carne sea crucificada con el Señor implica simplemente el ser maldito por el Señor. Tal como hemos de recibir la obra consumada de Cristo en la cruz, así también hemos de entrar en la comunión de la cruz. El creyente debe reconocer que su carne no merece otra cosa que la maldición de la muerte. Su comunión práctica con la cruz comienza después de que ve la carne tal como Dios la ve. Antes que el Espíritu Santo pueda hacerse cargo plenamente de una persona, debe haber una entrega completa de la carne a la cruz...{W. Nee}
LA EXPERIENCIA DEL CREYENTE
"...Literalmente el creyente se sirve de la carne...Dios permite que esa carne caiga, se debilite e incluso peque, para que pueda comprender si hay o no algo de bueno en la carne. Esto acostumbra a ocurrirle al que piensa que está progresando espiritualmente. El Señor le pone a prueba para que se conozca a sí mismo. A menudo el Señor revela su santidad de tal modo que el creyente no puede más que considerar contaminada su carne. En ocasiones, el Señor consiente que Satanás le ataque para que a través del sufrimiento se de cuenta de su condición. Es una lección difícil en extremo y no se aprende de la noche a la mañana. Solo después de muchos años uno llega de forma gradual a comprender lo poco de fiar que es su carne..."
lunes, 13 de julio de 2015
LAS BUENAS OBRAS DE LA CARNE
...La diferencia entre lo bueno que proviene de la carne y lo bueno que surge de la vida nueva es que la carne siempre tiene al yo en el centro...
...La carne tiende a estar segura de sí misma. Como son tan capaces, los carnales no necesitan confiar en el Espíritu Santo. Cristo crucificado es la sabiduría de Dios, pero ¡cuánto confía un creyente en su propia sabiduría! Pueden leer y predicar la Biblia, pueden escuchar y creer la Palabra, pero todo lo hace con el poder de su mente, sin la más mínima necesidad de depender totalmente de la instrucción del Espíritu Santo...
Aquí Satanás engaña a los hijos de Dios. Si los creyentes mantuvieran normalmente la actitud de tener crucificada la carne, Satanás no tendría ninguna oportunidad, porque la carne es el obrador o taller de Satanás. Si toda la carne, no sola una parte, está de verás bajo el poder de la muerte del Señor, Satanás se encontrará por completo sin trabajo. Por eso está dispuesto a permitir que llevemos a la muerte la parte pecaminosa de nuestra carne, si puede engañarnos para que retengamos la parte buena. Satanás sabe perfectamente que si la parte buena permanece intacta, la vida de la carne quedará preservada. Aún tiene una cabeza de puente desde la cual proseguir su campaña para recuperar el territorio perdido. Sabe muy bien que la carne podría ganar y recobrar su victoria en el reino del pecado si la carne consiguiera excluir al Espíritu Santo en lo que afecta al servicio de Dios. Esto explica el por qué muchos cristianos vuelven a servir al pecado después de haber sido liberados. Si el espíritu no mantiene de verás un control total y constante en cuestión de la adoración, no podrá mantener el dominio en la vida diaria. Si yo no me he negado por completo ante Dios, no puedo negarme ante los hombres, y a causa de esto no puedo vencer mi odio, mal genio y egoísmo. Estas dos cosas son inseparables. (ibid p110)
LA LIBERACIÓN DE LA CRUZ
"...los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos" (Gál 5:24)...Vosotros decís que aún pecáis, pero Dios dice que habéis sido crucificados en la cruz. Decís que vuestro mal genio persiste, pero la respuesta de Dios es que habéis sido crucificados. Decís que vuestras pasiones siguen siendo muy potentes, pero de nuevo Dios replica que vuestra carne ha sido crucificada en la cruz. De momento, haced el favor de dejar de mirar vuestras experiencias y oíd lo que Dios os dice. Si no escucháis su Palabra y en lugar de eso observáis continuamente vuestra situación jamás viviréis la realidad de que vuestra carne ha sido crucificada en la cruz. No hagáis caso de vuestros sentimientos y vuestra experiencia. Dios declara crucificada vuestra carne, y en consecuencia ha sido crucificada. Responded simplemente a la Palabra de Dios y tendréis experiencia (Ibid p. 94)
EL PUNTO DE ARRANQUE EN LA VIDA ESPIRITUAL
Recibir la vida de Dios en el nuevo nacimiento es el punto de arranque del andar en Cristo, un mínimo absoluto para un creyente. Los que aún no han creído en la muerte del Señor Jesús ni han recibido la vida sobrenatural (que no pueden poseer de modo natural) están muertos a los ojos de Dios, por muy religiosos, morales, eruditos o celosos que puedan ser. Quienes no tiene la vida de Dios están muertos (Ibid. p. 64)
martes, 30 de junio de 2015
LA LEY QUE GOBIERNA LA OBRA DE SATANÁS
"Satanás llevó a Adán a pecar apoderándose de su voluntad a través de su emoción, mientras que tentó a Eva a que pecase dominando su voluntad por el conducto de una mente oscurecida. Cuando la voluntad y la mente y la emoción del hombre fueron envenenadas por la serpiente y el hombre siguió a Satanás en lugar de seguir a Dios, su espíritu, que podía tener comunión íntima con Dios, recibió un golpe mortal. Aquí podemos ver la ley que gobierna la obra de Satanás. Usa las cosas de la carne (comer fruta) para atraer el alma del hombre hacia el pecado. En cuanto el alma peca, el espíritu queda sumido en una oscuridad absoluta. El orden de su método siempre es el mismo: de fuera hacia dentro. Si no empieza por el cuerpo, entonces empieza trabajando con la mente o la emoción para apoderarse de la voluntad del hombre. En el momento en que el hombre cede ante Satanás, éste posee todo el ser del hombre y mata al espíritu. Pero no es así con la obra de Dios: Dios siempre trabaja de dentro hacia fuera. Dios empieza trabajando con el espíritu del hombre y prosigue iluminando su mente, estimulando su emoción y llevándole a ejercer su voluntad sobre su cuerpo para llevar a cabo la voluntad de Dios. Toda obra satánica se realiza de fuera hacia dentro y toda obra divina se realiza de dentro hacia fuera. En esto podemos distinguir lo que viene de Dios y lo que viene de Satanás. Todo esto nos enseña, además, que una vez que Satanás se apodera de la voluntad del hombre controla a ese hombre..."(El hombre espiritual, W. Nee, pag 47)
domingo, 28 de junio de 2015
...SI COMPRENDIÉRAMOS LA TRASCENDENCIA DE LA CRUZ DE CRISTO
Si un creyente pudiese comprender toda la trascendencia de la cruz al nacer de nuevo se libraría totalmente del pecado y tendría una vida nueva. Es realmente lamentable que muchos obreros cristianos no presentan esta salvación completa a los pecadores, con lo cual éstos sólo creen en la mitad de la salvación de Dios. Esto los deja como si dijéramos medio salvados: sus pecados están perdonados, pero les falta la fuerza para dejar de pecar. Por otra parte, incluso en las ocasiones en que se presenta la salvación en su totalidad, los pecadores sólo desean que sus pecados les sean perdonados porque no esperan sinceramente ser librados del poder del pecado. Esto también les deja medio salvados. Si una persona cree y recibe una salvación plena desde el principio, tendrá menos fracasos luchando con el pecado y más éxito luchando con el yo. Es raro encontrar esa clase de creyentes. La mayoría sólo tienen la mitad de su salvación. Por eso la mayoría de sus conflictos son con el pecado. Y algunos ni siquiera saben lo que es el yo. En cuanto a esto, la condición personal del creyente juega una parte antes de la regeneración. Muchos tienden a hacer el bien incluso antes de creer. Por supuesto que no poseen el poder para hacer el bien ni tampoco pueden ser buenos. Pero su conciencia parece estar relativamente iluminada, aunque aun así su fuerza para hacer el bien es débil. Tienen lo que se acostumbra llamar el conflicto entre la razón y las pasiones. Cuando se enteran de la salvación completa de Dios aceptan anhelantes la gracia para la liberación del pecado en el mismo momento en que reciben la gracia para el perdón del pecado. Otros, sin embargo, antes de creer, tienen la conciencia negra, pecan terriblemente y jamás intentan hacer el bien. Al conocer la salvación completa de Dios se aferran a la gracia del perdón y descuidan (no rechazan) la gracia para la liberación del pecado. En lo futuro afrontarán muchas luchas con el pecado de la carne. (El hombre espiritual,w.Nee, p. 78)
EL HOMBRE NATURAL
La Biblia habla reiteradas veces del hombre natural cuando se refiere a los individuos no renacidos, es decir, aquellos que viven su vida normal, con sus preocupaciones normales pero que carecen de la vida del Espíritu de Dios al rechazar a Cristo como su Señor. El siguiente pasaje refleja esta misma idea pero cuando se tiene un acercamiento con la Palabra
1 Corintios 2:14 habla de estas personas no regeneradas de la siguiente manera: «El hombre natural (anímico) no recibe los dones espirituales de Dios porque para él son locura, y no puede comprenderlos porque se disciernen espiritualmente.» Estos hombres se encuentran bajo el control de sus almas y con sus espíritus reprimidos contrastan totalmente con las personas espirituales. Pueden ser portentosamente inteligentes, capaces de presentar ideas y teorías con autoridad, pero no admiten las cosas del Espíritu de Dios. No están capacitados para recibir la revelación del Espíritu Santo. Esta revelación es absolutamente diferente de las ideas humanas. Los hombres pueden pensar que el intelecto y el razonamiento humanos son todopoderosos, que el cerebro puede comprender todas las verdades del mundo, pero el veredicto de la Palabra de Dios es: «vanidad de vanidades».(El hombre espiritual, W. Nee, p.51)
lunes, 22 de junio de 2015
EL PREDICADOR CARNAL
Muy probablemente hoy en día hay muchos creyentes que saben tanto y tan bien que incluso pueden predicar a otros, pero que aún no son espirituales. El auténtico conocimiento espiritual no se encuentra en pensamientos maravillosos y misteriosos sino en la experiencia espiritual real a través de la unión de la vida del creyente con la verdad. Aquí la inteligencia no sirve, y el ansia por la verdad también es insuficiente. Lo indispensable es un camino de total obediencia al Espíritu Santo, que es el único que nos enseña de verdad. Todo lo demás es la simple transmisión de conocimiento de una mente a otra. Estos datos no vuelven espiritual a uno que sea carnal. Al contrario, en realidad su carnalidad transformará en carnal todo su conocimiento «espiritual». Lo que necesita no es más enseñanza espiritual, sino un corazón obediente que esté dispuesto a ceder su vida al Espíritu Santo y que ande por el camino de la cruz según el mandato del Espíritu. Una mayor enseñanza espiritual sólo reforzará su carnalidad y servirá para que se engañe y se considere espiritual. Porque ¿acaso no se dice a sí mismo: «¿De qué manera podría saber tantas cosas espirituales si no fuera espiritual?» En tanto que la auténtica piedra de toque debería ser: «¿Cuánto sabes de veras de la vida, y cuánto de lo que sabes es un producto de la mente?» Que Dios tenga clemencia de nosotros.[W. Nee, ibid, pag 85]
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