La Biblia habla reiteradas veces del hombre natural cuando se refiere a los individuos no renacidos, es decir, aquellos que viven su vida normal, con sus preocupaciones normales pero que carecen de la vida del Espíritu de Dios al rechazar a Cristo como su Señor. El siguiente pasaje refleja esta misma idea pero cuando se tiene un acercamiento con la Palabra
1 Corintios 2:14 habla de estas personas no regeneradas de la siguiente manera: «El hombre natural (anímico) no recibe los dones espirituales de Dios porque para él son locura, y no puede comprenderlos porque se disciernen espiritualmente.» Estos hombres se encuentran bajo el control de sus almas y con sus espíritus reprimidos contrastan totalmente con las personas espirituales. Pueden ser portentosamente inteligentes, capaces de presentar ideas y teorías con autoridad, pero no admiten las cosas del Espíritu de Dios. No están capacitados para recibir la revelación del Espíritu Santo. Esta revelación es absolutamente diferente de las ideas humanas. Los hombres pueden pensar que el intelecto y el razonamiento humanos son todopoderosos, que el cerebro puede comprender todas las verdades del mundo, pero el veredicto de la Palabra de Dios es: «vanidad de vanidades».(El hombre espiritual, W. Nee, p.51)
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